jueves, 20 de diciembre de 2007

EL ABORTO: historia de un sueño truncado


Es muy posible que en sus primeras semanas de vida el embrión, el feto, llegue a soñar lo que de él será, en el futuro próximo que por venir está. Es muy posible que sueñe con aquello que verá, lo que sentirá en sus primeros momentos de vida. Si bien NACER es el primer anhelo de cualquiera que en el seno de su madre está; sentir la caricia de una madre, o incluso el deslumbrarse con el primer rayo de luz, seguro serán sensaciones casi tan placenteras o anheladas como el deseo de nacer.


Pero hay historias, sueños, que se truncan aún a pesar de tales deseos. Y quizá, lo peor sea que se truncan por deseo de terceras personas; aunque lo dramático, lo terrible, lo desesperanzador es, que es el deseo de quien te lleva, de quien te porta, de quien más te debiera proteger, de tu madre.


Es España, ha sido noticia en los últimos días el quehacer de algunas clínicas abortistas, la sinrazón de aquellos que se hacen llamar médicos y que practican tales abortos en las mismas. Se ha descubierto la terrorífica manera de practicar aquellos, triturando hasta despedazar a los pequeños niños que, en el seno de sus insensibles madres, esperaban soñando el día de nacer. Se ha descubierto como otros eran abrasados intraútero con determinados productos químicos hasta conseguir su muerte, hasta conseguir truncar su sueño de nacer.


Y a pesar de todo, algunos grupos políticos de nuestro país piden más, piden una legislación menos restrictiva donde el único límite sea el deseo materno de hacer o no hacer, de continuar o no con ese sueño de quien lo desea, su hijo. Es la historia del aborto, la terrible historia de aquellos que deseosos de nacer, son condenados a morir por su peor verdugo, su madre.


¿Cómo es posible que una cosa tan horrible sea legal?


El propósito principal de nuestros legisladores debería ser el de educar. Desafortunadamente, mucha gente se atrinchera en una posición respecto al aborto sin saber todos los hechos. ¿No es más lógico informarse antes de hacer un juicio?


Nuestra sociedad ha funcionado bajo idea falsa de que el feto que se aborta es justo una "masa celular incompleta en formación". Ahora sabemos que un feto que se aborta es un ser humano, un bebe que es golpeado y troceados brazos y piernas para después ser aspirado y desechado. Durante las siguientes fotografías verán a bebés abortados en todas las etapas del desarrollo -- incluyendo los abortos más tempranos de la succión. ¿HAY DERECHO A ELLO?


¿Si pudiéramos mirar a bebés crecer a través de ventanas en los estómagos de las madres, la gente abortaría a sus bebés?


20 de diciembre de 2007
Alvaro Vázquez Prat
Presidente Provida-Aragón
Médicos por la Vida –Aragón -

























domingo, 25 de noviembre de 2007

SUSPIROS DE ALIVIO EMBRIONARIOS


Se ha hecho esperar, pero por fin ha llegado. Cientos, miles de embriones están de enhorabuena y celebran, entre suspiros, la noticia del éxito. Éxito obtenido por los equipos de investigadores de Tokio y la Universidad de Wisconsin (EEUU), los cuales, han obtenido células madre “idénticas” a las embrionarias mediante la “reprogramación” de células de piel adultas. Gracias, porque con ello habéis demostrado que, tal, es la alternativa real a la interesada investigación con células madre embrionarias.
Ya el año 2006 fue el año de la confirmación del éxito de las células madre adultas para la terapia médica, al tiempo que se sigue, fracaso tras fracaso, y muerte tras muerte, con líneas gubernamentales para financiar las células madre embrionarias. A pesar de lo cual, aún así, es frecuente leer a diario, en las diferentes revistas de divulgación médica, los prometedores éxitos que se esperan con estas, células embrionarias, como fuente potencial de tejidos en la llamada “medicina regenerativa” de las distintas especialidades médicas. Pero no, parece que tales éxitos no llegan más que por parte de los tejidos de adulto.
Células madre de tejidos adultos, las cuales no generan ninguna objeción ética puesto que respetan en todo momento la vida y la dignidad de la persona; algo que si se cuestiona en la investigación con células madre embrionarias ya que para su obtención se destruye el embrión, el embrión preimplantado. Es decir, se destruye una vida, una vida naciente, porque todos…... “TODOS FUIMOS EMBRIONES PREIMPLANTADOS”.
Éstas “nuevas células madre embrionarias”, al igual que las células madre adultas, no sólo ofrecen mayor seguridad que las deseadas embrionarias “puras”, sino que además no presentan las limitaciones éticas de éstas últimas, fundamentalmente porque no atentan contra la vida de nadie, en estos caso los embriones. Y aún así, frente a tales reconocidos éxitos, siguen surgiendo insistentemente voces que reclaman seguir con la poco exitosa investigación de las células madre embrionarias, las cuales lo único que es seguro que consiguen es, la muerte de una vida.
“La vida frente a la muerte, esa es la cuestión: salvar vidas respetando la vida o matar vidas para investigar por si acaso pudiéramos salvar alguna vida”.
Gracias porque quizá, estos y otros éxitos, consigan hacer ver a los manipuladores de las células embrionarias que la verdadera fuente terapéutica no está en estas. Quizá así se olviden de las pequeñas embrionarias para dejarlas crecer en paz.
22 de noviembre de 2007
Alvaro Vázquez Prat
Presidente Provida-Aragón

domingo, 21 de octubre de 2007

SECUELAS TRAUMATICAS DEL ABORTO

Traducción española de un reciente artículo aparecido en The Human Life Review (Spring 2007), titulado “The Aftermath of Abortion Trauma”. Ha sido escrito por E. Joanne Angelo, Doctora en Medicina y ha sido traducido por el Profesor José Luis González-Simancas.

En el ejercicio de la psiquiatría, durante los últimos 40 años he ayudado a cientos de mujeres, hombres y niños que se dolían por la pérdida de un ser querido. El dolor y la tristeza son una experiencia humana universal, compartida por todas las culturas.

Cuando fallece una querida persona mayor, su pérdida se siente profundamente por esposas, hermanos, hijos y nietos, y sus amistades. El proceso doloroso se alivia si se preveía la muerte y se había proporcionado un cuidado cariñoso al enfermo. Es más doloroso si había una relación discrepante con el fallecido, o si la muerte no se preveía o resulta traumática.

Es más difícil sentirse afectado en otras situaciones, tales como la muerte inesperada por violencia, o por una catástrofe natural, o en caso de suicidio, especialmente si el cadáver se reduce a trozos mutilados o resulta imposible hallarlo para poder enterrarlo. Surgen entonces, espontáneamente, piezas escultóricas en el sitio del fatal accidente o de la catástrofe, donde la gente deposita flores, recordatorios y cartas, como puede verse en la Zona Cero de Nueva York.

La muerte de un chiquillo es la más difícil de sobrellevar por la familia y la sociedad. Algunos Directores de tanatorios me han dicho que cuanto menor es la edad del fallecido, mayor es la multitud que acude al velatorio y al funeral. A sus compañeros de clase y vecinos, así como a padres y hermanos les resulta duro aceptar y encontrar sentido a la pérdida de un niño. El gran grupo de apoyo que se reúne en torno a la familia les ayuda enormemente durante sus días de profundo dolor. En la tumba de un niño, una ve con frecuencia juguetes, caramelos y ramos de flores, pero el vacío que produce la temprana pérdida de una persona joven queda como una herida abierta durante muchos años, incluso por toda una vida.

El dolor que causa la pérdida de un niño prematuro es también una pesada carga para los padres y las familias. Las enfermerías para los cuidados intensivos de niños prematuros han elaborado programas para ayudar --a padres y personal-- a encararse con la muerte de sus diminutos bebés. Equipos de enfermeras, médicos, asistentes sociales, capellanes y padres que han sufrido pérdidas similares, acompañan a la familia en su dolor y les ayudan a componer una pequeña caja memorial, en la que se incluyen fotos con el bebé en sus brazos, sus patines para los pies, sus ropitas, la pulsera de identificación del hospital, y los certificados de nacimiento y defunción. Se organiza un funeral y puede que un entierro, quizá en una fosa compartida con un familiar fallecido anteriormente.

Madres y padres que han perdido un niño por un aborto natural también sufren profundamente, aunque frecuentemente su dolor lo vivan en privado, o lo oculten. Un artículo de 2003, en la Revista Americana de Crianza Materno-Infantil [1], afirma: “Sabemos, por estudios sobre la mujer, que la pérdida natural del feto es un suceso que cambia la vida, y que las mujeres experimentan sentimientos de vacío, miedo, culpabilidad y tristeza. Tienen una mayor necesidad de apoyo y albergan muchos temores acerca de su futuro embarazo. Mantienen un elevado nivel de depresión y ansiedad, incluso un año después del suceso”. Temas recurrentes en mujeres que han sufrido un aborto espontáneo son el enfado y la frustración, el sentimiento de culpabilidad, sentirse sola, imaginarse que nadie podrá realmente comprender la profundidad de su dolor, y quedarse como atontada por el dolor.

Todas las mujeres incluidas en este estudio informaron sobre sus sentimientos de culpabilidad respecto a la causa del aborto espontáneo, aunque la mayor parte de ellas dijeron que sabían que, de hecho, probablemente no lo habían causado. En las primeras semanas de un embarazo, es frecuente que se produzcan sentimientos contradictorios que dificultan la triste situación que produce un aborto espontáneo. Con frecuencia estas mujeres pasan solas ese momento. Pero si lo comparten con alguien, los demás puede que no lo entiendan, y que respondan con algún comentario como este: “Debe de haber ocurrido algo terriblemente malo; es mejor que se haya producido de esa manera”, o bien, “Pronto tendrás otro bebé”. Las mujeres me cuentan sus sentimientos de vacío y desolación, o de sentirse incapaces de criar al niño. Y rumian interiormente sobre qué es lo que hayan podido hacer para que se produjese la pérdida: si demasiado ejercicio, si un vaso de vino, o poca alimentación, o una caída, o sentimientos negativos sobre el embarazo, e incluso el haber pensado en interrumpirlo.

La muerte de un niño por el aborto provocado es con mucho la más traumática de las pérdidas y del pesar consiguiente. La muerte es violenta y prematura, y el cuerpo queda desmembrado. Para esos padres no quedan restos, ni un niño que tener en brazos, ni fotos que conservar, ni una ceremonia religiosa, ni una tumba que visitar. Las madres y los padres de hijos abortados sufren en soledad los sentimientos de desolación, de dolor, de culpabilidad, y frecuentemente sin admitirlos ni mencionarlos entre ellos mismos. La sociedad no otorga validez a sus insoportables sentimientos.

La relación mutua entre padre y madre se deteriora con frecuencia, debido a sus actitudes contradictorias sobre el aborto y respecto del papel que cada uno ha tenido en ello. Dolor, culpabilidad, depresión, odio a uno mismo, abuso de medicamentos, le lleva a tener poca energía física o afectiva en sus relaciones personales, en el trabajo, o en el estudio. Sus vidas se revuelven y se vienen abajo.

Las mujeres que no pueden dormir por la noche, con pesadillas recurrentes de niños a los que se mata o se hace trozos, con frecuencia recurren al alcohol, a las pastillas somníferas o a las drogas ilegales para conseguir dormir. Imágenes que les recuerdan su experiencia vivida del aborto provocado les acosan durante años, provocadas por cosas tan normales en el día a día como el sonido de una aspiradora de limpieza, o del aparato de succión en la clínica dental, o el sonido de la música que escucharon en la clínica abortista, o ver a un niño en un anuncio en la televisión, o un examen ginecológico. Escenas retrospectivas que les hacen revivir el procedimiento abortivo que sufrieron. Les envuelve una ola de ansiedad, palpitaciones, hiperventilación, e hipersensibilidad al sonido.

Cada año, la fecha en que debía haber nacido el niño y el aniversario del aborto provocan dolor y sentimiento de culpabilidad. Los nuevos embarazos pueden ir acompañados con sentimientos de incapacidad para ser madre, lo que conduce a múltiples abortos. Y los fallecimientos en la familia provocan dolor y remordimiento por pérdidas pasadas también.

Los síntomas depresivos pueden hacerse insoportables y conducir a imaginar un suicidio, o a cometerlo realmente. Un reciente estudio longitudinal en Nueva Zelanda, donde el aborto es legal, siguió la trayectoria de más de 1.000 mujeres, desde su nacimiento hasta los 25 años. Cuarenta y uno por ciento de las mujeres de este grupo resultaron embarazadas antes de la edad de 25 años, con un 14,6% que llevaron a cabo abortos provocados. Las que abortaron acusaron índices elevados de subsiguientes problemas de salud mental que incluían depresión, ansiedad, conductas suicidas y desórdenes por abuso de bebidas o drogas, Estos índices eran significativamente más altos que los de problemas de salud mental en mujeres que no quedaron embarazadas, o que quedaron embarazadas y no procedieron a abortar. Estos hallazgos no cabría atribuirlos a los problemas de salud mental de estas mujeres jóvenes con anterioridad al aborto [2]. Un estudio realizado en Finlandia[3] encontró que el índice de suicidios de mujeres, un año después de cometido un aborto, (37,4 por cada 100.000) era casi seis veces mayor que el índice de suicidio entre las que tuvieron el nacimiento normal del niño (5,9 por cada 100.000) y significativamente superior al índice de suicidios cometidos en la población general de mujeres con edad adecuada para el embarazo (11,3 por cada 100.000).

También pueden alterarse las relaciones con otros niños, en familias en las que ha habido abortos. Los niños que han venido después pueden ser objeto de sentimientos maternos contradictorios o de una sobreprotección por parte de la madre..Saber que ha habido hijos que se han abortado por tener malformaciones puede llevar a que los otros niños crean que cualquier actuación por su parte que sea “menos-que-perfecta” puede ser también un motivo para ser rechazado. Los abuelos, amigos, orientadores y enfermeras escolares que aconsejaron abortar, así como los que practicaron el aborto, tampoco escapan de la onda expansiva de esta epidemia actual de dolor y culpabilidad.

Otras culturas también sufren las consecuencias del trauma abortivo. En Japón, a los niños abortados se les llama “bebés aguados” y creen que no quedarán libres para volver a Dios hasta que no sean rescatados por medio de oraciones ofrecidas en el templo budista por los monjes, y de los regalos de juguetes y caramelos que sus padres colocan ante las pequeñas esculturas de piedra que hay en los templos.[4] En Taiwán, a los niños abortados se los considera como “bebés espíritu” que volverán para acosar a sus padres, destruyendo sus matrimonios y sus negocios, a menos que se ofrezcan oraciones por ellos en los templos.

Los 45 millones de abortos que se han producido en este país durante los 34 años transcurridos desde la sentencia Roe v. Wade, y los 1,2 millones más de cada año, han producido una charca desbordante de dolor en los corazones de mujeres y hombres que han perdido a sus hijos de un modo prematuro y violento; un dolor que, hasta recientemente, han estado ocultando con un gran coste emocional. Cuando los padres de niños abortados superan su silencio y nos cuentan la tragedia que ha supuesto el aborto en sus vidas, y la comunidad científica corrobora los síntomas con datos irrefutables de investigación, el estrago que el aborto ha provocado en nuestra sociedad ya no puede ser denegado.

Cuando se reconoce el aborto como el trauma que realmente es, y el tratamiento profesional, junto al apoyo compasivo y la atención pastoral, se hace posible para madres y padres, entonces los que han sufrido por el aborto pueden convertirse en los que, ya heridos, sanen a nuestra sociedad, proclamando, en silencio o a gritos, un “¡Nunca más!”. El lago de lágrimas se está vertiendo en una encrespada riada de dolor, lista para inundar nuestra cultura y lavarla hasta dejarla limpia.

Cuando se retire la riada, mi esperanza es que dejará sus riberas fértiles para una nueva vida: para una cultura de la vida que surgirá en nuestra tierra y se extenderá por todo el mundo.

Notas:
[1]Freda, MC, et al. “The Lived Experience of Miscarriage after Infertility”, American Journal of Maternal/Child Nursing, Jan/Feb 2003, v. 28, pp. 16-23.
[2] Ferguson, DM, et al. “Abortion in Young Women and Subsequent Mental Health”, Journal of Child Psychology and Psychiatry, 2006,47 (1): 16-24
[3] Gissler M. et al, “Suicides alter Pregnancy in Finland. 1987-94: register linkage study”, British Medical Journal, Dec.7, 1996, v. 313, n 7070, pp. 1431-34.
[4] “Unusual Ceremonias Reveal Doubt in Japan Over the Use of Abortion.” Wall Street Journal. Jan. 6, 1983.

domingo, 30 de septiembre de 2007

NACE PROVIDA-ARAGON

ASOCIACION PARA LA DEFENSA DE LA VIDA
PROVIDA-ARAGON

NOTA DE PRENSA
“Por la vida en Aragón”

Zaragoza, 25 de julio de 2007.- La Comunidad Autónoma de Aragón cuenta desde hoy con una nueva asociación, “Asociación para la Defensa de la Vida. Provida-Aragón”, que ha nacido con la vocación de defender la vida de la persona en cualquier etapa, condición o situación de su existencia. La vida humana es un fin en sí misma y no solo un recurso. La vida es un valor en si misma y por si misma, y como tal exige ser considerada y tratada. Respetar y favorecer la dignidad de las personas, unida a su existencia, es hacer obligado de una sociedad justa y responsable.

La gran relevancia que en el momento actual tiene la defensa de la vida, como un derecho primero y fundamental, hace necesario establecer un diálogo con todas las personas, entroncado en la razón, orientado siempre a la defensa radical de la vida.

Muchas son las líneas en defensa de la vida en la línea social y asistencial cubiertas en nuestra ciudad de Zaragoza y en Aragón en general. La cultural es probablemente la labor que teníamos pendiente, esa es la función que viene a cubrir Provida-Aragón, queremos hacer de nuestra Comunidad Aragonesa un referente en la acción provida. Provida-Aragón es iniciativa de diferentes personas y profesionales comprometidos con la defensa de la vida en diversas instituciones y organizaciones. Su Presidencia es representada por el médico en ejercicio Dr. Álvaro Vázquez Prat.

En esta defensa de la vida, la Asociación Provida Aragón, pretende trabajar en las siguientes líneas:
_ Organizar, dirigir y celebrar cursos de formación, conferencias, coloquios. Editar publicaciones, informes y memorias. La necesidad de formarse, en relación con las múltiples motivaciones que existen para defender la vida humana, crece por el interés de la ciencia en la actual investigación biotecnológica que, en muchas ocasiones, puede llevar a prácticas claramente atentatorias contra la misma vida.

_ Influir en la sociedad civil y política. Informando, favoreciendo y orientando todas aquellas iniciativas públicas o privadas en el campo social y político. La Asociación Provida-Aragón no pretende limitar su acción a la reflexión teórica sobre estas materias, sino actuar decididamente en la sociedad para hacer frente a los múltiples ataques a los que está expuesta la vida. Por ello, la organización nace con la intención de promover actividades, culturales y profesionales, en distintos ámbitos sociales, que tengan en cuenta la defensa de la dignidad de la persona fundada en valores permanentes e inalterables y el respeto a la vida de la persona desde el momento de su concepción hasta el de su terminación por muerte natural.

_ La realización de actividades orientadas a la atención social de personas y grupos desfavorecidos y de manera especial a mujeres embarazadas.

Al termino de esta rueda de prensa, Álvaro Vázquez Prat afirmó: “El estudio de todas aquellas situaciones que afecten a la protección de este derecho fundamental, para que podamos actuar siempre con respeto a la condición humana y defender abiertamente el respeto a la vida, así como la necesidad de denunciar los atentados que contra ella, la vida, se producen, hacen que nazca Provida-Aragón; en definitiva, para dar servicio a la sociedad aragonesa y a la vida en nuestra Comunidad Autónoma”.

Para más información: Mª Pilar Mora Diez
Secretaria
658770790
info@provida-aragon.es
www.provida-aragon.es